El Poder de Vivir para Otros

Por Lori Boys

La Búsqueda de Una Mujer hacia la Paz Mental

En un mundo que parece ser más desafiante, frenético, superficial, desconectado, e incluso aterrador, ¿”vivir para los demás” es la respuesta? Para mí, sí, yo creo que la es, pero profundizaremos en ello más adelante.

Cuando era muy joven y le preguntaba a mi madre sobre qué quería por su cumpleaños, ella siempre me respondía con: “Paz mental”. Apuesto que tú también lo has oído. Esto solía frustrarme infinitamente; ya que era una pequeña niña, no tenía ni idea de lo que eso era o cómo conseguirlo para mi mamá.

“Mamá, ¿qué es la paz mental y por qué la quieres?”, yo preguntaba. Ella sonreía y decía que “algún día entenderías el valor de la paz mental y la desearás también”.

Como la mayoría, mis 20s me encontraron explorando quién era yo, desarrollando relaciones y financiando los inicios de una carrera. En mis 30s, parecía ya poder sostenerme por mi cuenta, saboreando mi vida, relaciones, matrimonio y trabajo con una verdadera confianza y entusiasmo por la vida. La paz mental era irónicamente lo último que tenía en mente.

Entonces, un día, cuando estaba a punto de cumplir cuarenta y tantos, me escuché a mí misma diciendo esas palabras. Mi esposo me preguntó qué quería para mi cumpleaños y le dije: “Paz mental”.

¿De dónde diablos salió eso?

¿Cómo Es En Realidad la Felicidad?

Es gracioso, piensas que la tienes asegurada hasta que, de repente, en un instante te das cuenta que realmente no la tenías para nada.

Como muchos ahí fuera, yo pensaba que estaba en una muy buena posición. Había alcanzado la cima de mi carrera, mi matrimonio iba bien y había superado realmente la crítica etapa de los 7 años casados (sin mucho problema), tenía un hermosa casa, había viajado por el mundo, tenía un maravilloso círculo de amigos y estaba cómoda en mi propia piel, sin preocuparme por la opinión del mundo sobre mí. Personalmente, y profesionalmente, era exitosa – o eso parecía.

Piensas que lo tienes todo hasta que en un instante te das cuenta que no es así.

Pero a pesar de haber alcanzado todo lo que me había propuesto hacer, todavía no era suficiente. Me sentía vacía, me faltaba algo; mi mente no estaba en paz, no era auténticamente feliz.

Al reflexionar sobre ello, parecía que había estado en piloto automático; a ciegas abriéndome paso en la vida, sin ser consciente de hacia dónde me dirigía o si era la vida adecuada para mí. Consciente y deliberadamente seguía las “normas” sociales a las cuales nos adoctrinan desde temprana edad.

Acaba la escuela, escoge una vocación, cásate, compra una casa, ten dos hijos, consigue un perro, destaca en tu carrera, sé una gran esposa, una madre maravillosa y así y así. Aparentemente, así era como lucían el éxito y la felicidad.

De manera interesante, todas son nociones externas o egocentristas. No había nada ahí sobre vivir una vida plena con propósito, compasión, generosidad y gratitud. Nada acerca de alimentar tu corazón y alma así como alimentas tus cuentas bancarias o tus impulsos.

Tenía que haber algo más, ¿pero qué podía ser? En este punto, yo era una perdida, confundida e infeliz mujer “exitosa” que abrió su bolso de trucos mágicos a lo Mary Poppins y la encontró vacía. Sí, sé que parece “problemas de primer mundo” pero vale la pena contarlo.

El Camino al Auto-Descubrimiento

Cansada de levantarme por la mañana, pasar por el trajín de despertar y poner mi famosa “cara” (ya sabes cual: la vivaz, fuerte, feliz, todo es fantástico, amo mi vida, exitosa cara), decidí hacer un cambio. Un inmenso y aterrador cambio. Decidí tomar una pausa de 12 meses alejada de mi carrera. Fue un giro determinante.

Para empezar mi viaje de auto-descubrimiento, estaba convencida de que necesitaba alejarme de los rigores de mi omnipresente y eterna carrera y de otras responsabilidades.

Mi siempre atento esposo me sentó y preguntó que qué quería hacer en mi año vacacional. Y aunque no tenía ninguna absoluta idea, aleatoriamente listé cuatro cosas.

Tan solo quería embarcarme en un viaje a lo desconocido y ver hacia dónde me llevaba.
  1. Viajar por el mundo,
  2. Convertirme en una escritora (bueno, en realidad… debería decir “escribir” – no era algo que hubiera hecho antes),
  3. Si era necesario, suplementar mis ingresos con algún trabajo independiente de consultoría, y,
  4. Algo más estratégico en un sentido filantrópico.

En ese entonces, no le dije a nadie más sobre esta “lista de deseos” ya que no quería presión o expectativas externas. Tan sólo quería emprender un viaje hacia lo desconocido y ver a dónde me llevaba.

Y partí. Vagué por el mundo por meses viajando sola; Centroamérica, Sudamérica, Norteamérica, Escandinavia, Europa y Asia. Este era el primer check de mi lista de deseos.

Fue en las junglas de Costa Rica donde finalmente empecé a tener más claridad y ver las cosas un poco más lúcidas, a pesar de que mis lentes se empañaran por la humedad. Y esa claridad vino simplemente de pasar un poco de tiempo en silencio conmigo misma.

Mi mundo era un lugar tan ruidoso y atareado, que necesitaba un tiempo fuera de todo el parloteo interno y externo. No hablar por días enteros fue una cura muy poderosa. Para una radio caminante como yo, esto fue un reto que, al final, valió la pena.

Inténtalo si puedes, es increíblemente catártico.

Un Nuevo Capítulo

Por ahora tenía tres checks en mi lista de deseos, había viajado, mis artículos estaban siendo publicados, mi consultoría independiente estaba ayudando a pagar algunas cuentas, y entonces vino la revelación, una respuesta a mi búsqueda (incluso a pesar de no reconocerla en ese momento); el cuarto check en mi lista de deseos.

La Directora Ejecutiva de una organización sin fines de lucro, una mujer que no conocía, me contactó y me preguntó si consideraría aplicar para unirme a su Directorio. Aunque me consideraba una suerte de filántropa y donaba a todo tipo de causas, nunca me sentí de haber estado haciendo lo suficiente. Quería hacer algo más estratégico, ¡y ahí estaba! Así que luego de mucha búsqueda espiritual y duda existencial, me uní al Directorio de WIRE (Intercambio de Referencias de Información de Mujeres, desglosado en español).

Y por tanto, comenzó un nuevo capítulo en mi vida, una pasión renovada y con ella, un compromiso más profundo de “vivir para los demás”.

Yo no escribí el siguiente fragmento (lo hizo el Dalai Lama), pero me crucé con él y otros más durante mi búsqueda espiritual y persecución de la “paz mental”, así que resonaron profundamente en mí:

“… ya que deseamos la verdadera felicidad que es producida solo por una mente en calma… tal paz mental es conseguida solo por una actitud compasiva… Es la principal fuente de éxito en la vida.”

El Vivir Para los Demás

¿Entonces qué es “vivir para los demás”? Viene de la frase en francés vivre pour autrui, de la cual también viene la palabra altruismo. Y para aquellos que pensaban que era lo mismo que la “paz mental”, de cierta forma, para mí, así es.

Ayudar a los demás me ha traído tanta felicidad, paz y plenitud, además de un deseo insaciable de no solo demostrar altruismo sino de cultivarlo, promoverlo y, ojalá, inspirar a otros a vivre pour autrui.

¿Entonces qué es vivre pour autrui? Simplemente significa “vivir para los demás”.

Mi año sabático acabó, y me re-inserté al mundo real. Me sentí bien en el momento porque ya había encontrado algo mucho más grande que la seguridad financiera y la excelencia vocacional. Había encontrado un propósito, una pasión, una salida creativa. Había encontrado mi sentido de vida, mi llamado. Había encontrado la elusiva paz mental.

Crear un mundo mejor con un acto de amabilidad a la vez. Vivir la vida con compasión, amor y gratitud. Esa es ahora mi definición de éxito.

Lamentablemente, mi madre falleció hace algunos años, y no pude decirle de que tuvo la razón todo el tiempo. Ahora lo entiendo, mamá.

No escribí este artículo simplemente para hablar sobre mi viaje. Lo escribí porque espero que quizás resuene con muchas mujeres ahí fuera que podrían sentirse un poco perdidas o confundidas, o piensen embarcar un peregrinaje similar. Si puedes encontrar el coraje, fortaleza y libertad de irte y encontrarte a ti misma, entonces te deseo todos los éxitos y estoy aquí si me necesitas. Para apoyarte, motivarte, inspirarte, empoderarte. Para escuchar, compartir, reír o incluso llorar contigo.

Y no, mi viaje a través del auto-descubrimiento no fue todo felicidad y luz, fue (y es) a veces difícil, desgarrador, agotador y aterrador, pero por sobre todo, valió y vale la pena.

Entonces, a pesar de que nuestro viaje y definición de lo que brinde paz mental y éxito difieran, si mi historia y las respuestas que encontré inspiran y ayudan a otras mujeres en su búsqueda, entonces se habrá aplicado exitosamente el vivre pour autrui.

[Traducido del artículo The Power of Living for Others].

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