El Ejercicio Cambia la Forma en que Funcionan Nuestros Cuerpos A Un Nivel Molecular

Por Andrew Thomas

El ejercicio es bueno para ti, eso lo sabemos. Nos ayuda a desarrollar músculo, quemar grasa y hacernos personas más felices y sanas. Pero mucho antes que comiences a verte de la forma que deseas, hay otros ocultos, más inmediatos, moleculares e inmunológicos cambios que toman lugar dentro de tus células. Cambios que pueden ser responsables de protegernos de ataques al corazón, presión alta, diabetes tipo 2 – e incluso de frenar la vejez y el cáncer.

Puedes pensar que unos cambios “moleculares” no son gran cosa. ¿Pero seguro que la pérdida de grasas y ganancia de músculos son los mejores resultados del ejercicio? De hecho, los cambios moleculares afectan la forma en que los genes y proteínas son controlados dentro de las células. Los genes pueden ser más o menos activos, mientras que las proteínas pueden ser rápidamente modificadas para funcionar de forma diferente y lograr tareas como mover la glucosa más eficientemente o proteger las células de toxinas dañinas.

El diabetes tipo 2 causa todo tipo de problemas de salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, presión alta, ceguera, insuficiencia renal y daños en los nervios, y puede conducir a amputación de miembros. La causa implícita es el desarrollo de un estado aumentado inflamatorio en los tejidos y células del cuerpo. Esto daña las células y puede eventualmente llevar a la resistencia de insulina y, finalmente, a la diabetes tipo 2.

Los principales factores de riesgo de la diabetes tipo 2 incluyen la obesidad, una pobre dieta alimenticia y un estilo de vida sedentario. Sin embargo, se ha encontrado que incluso ejercicios de baja intensidad, como las caminatas rápidas, pueden aumentar la sensibilidad de insulina del cuerpo. Esto significa que las personas con riesgo de desarrollar diabetes se vuelven menos propensas porque son capaces de metabolizar la glucosa más eficientemente.

En el estudio, pedimos a 20 personas sedentarias que estaban en riesgo de desarrollar diabetes, que caminen enérgicamente durante 45 minutos, tres veces a la semana, por 8 semanas. Aunque no hubo cambios en su peso, presión sanguínea o nivel de colesterol, en promedio cada participante perdió unos considerables seis centímetros de circunferencia de su cintura. Y, más importante aún, hubo una reducción en su riesgo diabético.

Beneficios al sistema inmune

De forma interesante, también hubo cambios inducidos por ejercicios en los monocitos de los participantes – una importante célula inmune que circula en el torrente sanguíneo. Esto condujo a una reducción en el estado inflamatorio del cuerpo, que es uno de los principales riesgos para la diabetes tipo 2.

Cuando nuestro cuerpo está siendo atacado por invasores externos como los microbios, las células inmunes como los monocitos se convierten en macrófagos que “comen microbios”. Su principal función es combatir infecciones en nuestros tejidos y pulmones. Hay dos grandes tipos de macrófagos, M1 y M2. Los macrófagos M1 están asociados con respuestas pro-inflamatorias y son necesarios para combatir agresivamente las infecciones. Sin embargo, en personas obesas que no se ejercitan, estas células se activan incluso en ausencia de una infección. Y esto puede llevar a una indeseada condición de inflamación aumentada que puede “activar” la diabetes.

Por otro lado, los macrófagos M2 juegan un rol en “desactivar” la inflamación y son fundamentales para “apaciguar” a los más agresivos M1. Así que un saludable balance de macrófagos M1 y M2 es crucial para mantener una óptima respuesta inmunológica al combatir infecciones – y puede ayudar a prevenir la condición inflamatoria aumentada que proviene de la falta de ejercicio y obesidad.

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Los macrófagos combaten microbios infecciosos que se infiltran al cuerpo. sciencepics/Shutterstock

Otros estudios también han demostrado que el ejercicio tiene un impacto benéfico en la función celular inmune de los tejidos y puede reducir inflamaciones innecesarias. El entrenamiento de ejercicios en individuos obesos ha sido encontrado de reducir el nivel de inflamación del tejido, específicamente porque hay menos células macrófagas presentes en el tejido graso.

En adición a esto, investigadores han encontrado una importante relación entre el ejercicio y el balance de macrófagos M1 y M2. Se ha demostrado que un ejercicio considerable en ratas obesas resultó en un cambio de macrófagos “agresivos” M1 a los más “pasivos” M2 – y que esta reducción en el estado inflamatorio se correlacionaba con una mejora en resistencia a la insulina.

Tiempo de moverse

No hay una respuesta definitiva sobre cuánto y con qué intensidad de ejercicio es necesario para protegernos de la diabetes. Aunque algunos investigadores han probado que si bien los ejercicios de alta intensidad mejoran el estado físico en general, hay en cambio poca diferencia entre ejercicios de alta y baja intensidad en mejorar la sensibilidad de insulina.

No obstante, un nuevo estudio ha encontrado que todas las formas de ejercicio aeróbico – en particular los entrenamientos por intervalos de alta intensidad como el ciclismo y el correr – pueden detener efectivamente el envejecimiento en un nivel celular. El ejercicio hizo que las células produzcan más proteínas para su mitocondria productora de energía y sus ribosomas creadores de proteínas. Los investigadores además observaron que estos cambios “moleculares” ocurridos en los niveles de los genes y las proteínas sucedieron muy rápidamente después del ejercicio y que los efectos previnieron daños a proteínas importantes en las células y mejoraron la forma en que la insulina funcionaba.

Aunque tal vez no veas los cambios que deseas inmediatamente, incluso ejercicios suaves pueden hacer una gran diferencia en la manera en que se comportan las células del cuerpo. Esto significa que el ejercicio podría tener beneficios para la salud de gran alcance para otras enfermedades inflamatorias asociadas y, posiblemente, protegernos contra el envejecimiento y el cáncer.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lee el artículo original (en inglés).

[Traducido del artículo “Exercise Changes The Way Our Bodies Work At A Molecular Level”].

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