Introduc…spección

Sí, debería hacer un post introductorio del por qué he iniciado este blog. No quiero hacerlo, pero al escribir estas líneas, nada más, ya lo convierte en uno. Así que ni modo.

Se suelen explicar los motivos que llevan a uno a tomar tan difícil decisión, de escribir públicamente sobre temas tan importantes (o no) para sí. Con el riesgo de que la gente, increíblemente, los llegue a leer y empiece a soltar, en la dirección del escritor, sus más altas burlas, muy bajos golpes y bien centradas “réplicas (no) constructivas”.

Pues, en no tan pocas palabras y ya que no me gustan muchos los intros ni outros, (sí, prefiero el gran y redundante intermedio, el viaje, la vida misma), sólo diré que escribo, ‘primero y primeramente’, para mí: para llevar un orden de tanto apunte en papel, tanta hoja de Word, tanto revoloteo entre las cejas, en mi mente, de tanto pensamiento que surge de tanta cotidianidad y tanta genialidad que leo. Escribo porque siempre me ha gustado hacerlo, aunque no lo haya tenido claro ni hace unos meses. Porque siento que un post de Facebook me queda chico cada cuanto. Subconscientemente nunca pude usar Twitter. ¿140 caracteres? Es obvio que su razón de ser es otra y funciona (aunque cada vez menos), pero… ¿140 caracteres? No, por favor. Ahora mismo, para esta “no introducción”, me estoy pasando de vvvana palabrería. Y eso que no quería, conste. Es que así me considero, no me paso de locuaz a viva voz cuando te conozco, me paso de testimonio a raudo lápiz o teclado cuando te has muerto. Entre esos pensamientos y tantas cosas buenas y malas sucediendo, el escribir también me sirve, como el canto y los videojuegos, a relajarme, a dejarme llevar, a fluir (Mihaly Csikszentmihalyi, ¿lo habré escrito bien?, él tiene mucho que decir del fluir; si es que alguien alguna vez me lee, debería buscar su TED talk: “Fluir, el secreto de la Felicidad”. ¿Que si lo habrás escrito bien? Ctrl+C / Ctrl+V, copiar y pegar, pues papito).

Así que, en concreto, primero escribo para mi propia tranquilidad y superación personal. Guardar los artículos que leo, traducirlos, tenerlos listos para alguien que los necesite o quiera recibir. Redactar artículos que quiero escribir, compartirlos y conversarlos con quien quiera a bien debatir. No soy escritor ni mucho menos pero el que lee y lee, se vuelve lo mejor de los autores de sus libros. Y esa es una de las pocas cosas, o quizás única, que me enorgullezco soberanamente: leo hasta las características químicas del ‘limpia-water’ si es que no hay celular u otra cosa que leer. Así me esté muriendo, si tengo el tiempo para morirme, tengo que leer un cupo diario de páginas. Como en todo, hay alicaídas y días imposibles, pero las ganas de leer, y el trasfondo de ello: el aprender cada día algo nuevo; siempre está ahí.

Segundo y último, escribo, obviamente, para el que quiera leer. No soy quien para traducir ni redactar nada digno de un reconocimiento (aunque quien sabe si es que me llego a inspirar), pero de hecho, las últimas cosas que he estado redactando han sido sólo traducciones de artículos, por demás interesantes, que pienso más gente debería tener acceso (si es que el idioma es la barrera, y no el ocio, claro está). Últimamente, me encuentro enfrascado en las madrugadas, traduciendo artículos en inglés que, pienso, le servirían mucho a tanta gente que no le interesa aprender inglés, o, como quiero creer, que están enfocados trabajando hasta poder aprenderlo. Quizás muchos lo sepan pero lo prefieran así, ya traducidos, para asimilar lo bueno que puedan brindar. Al final, dichos artículos llegan a veces a algunos miembros de mi familia y, a veces de esas veces, a algunos amigos. A nadie más en un Perú tan necesitado de ciertas perspectivas. Los siento tan importantes que, en mi deseo de que más gente los lea, este blog también me servirá a manera de test si es que alguien les da la debida atención. Y si no, pues bueno, seguiré haciéndolo porque lo creo correcto y, en esta etapa de mi vida, me sirve de diario, relajo, desfogue, hub de conocimiento, guardado de artículos, momentos de inspiración, etc. Razones suficientes para emprender esto. Así que espero que esta nueva avent… Bueno, Marco, ya escribiste demasiado como para que nadie te lea. Pero, ¿y qué importa? No, igual. Vete. Te estás aguantando ir al baño hace 1 hora y sigues ahí sentado.

Al final, al redactar fuiste encontrando los motivos que pudieran convencerte de lo provechoso que será este blog. Bien hecho pero, de introducción, poco; de lo mucho, introspección.

Pues bueno, dejé en claro que no quería hacer una introducción, porque ella obliga a un cierre, a un final. Y yo, como tú, sí, tú, no nos terminamos nunca: tan sólo por dejar estas líneas, muchos años en el futuro, incluso ahí, ya etéreos, ya vientos, seremos eternos.

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