La Ciencia de la Felicidad: Por qué quejarte literalmente te está matando

Por Steven Parton.

Cómo crear resultados positivos aplicando el poder de tus pensamientos

Algunas veces en la vida, toda la experiencia y el conocimiento que flota alrededor de nuestras conciencias se combina de tal manera que repentinamente hacen un “clic” en nuestro reloj cerebral, como si de repente todo encajara, y en ese flujo de pensamiento nos encontramos con una epifanía saliendo a la luz.

Una situación así vino a mí en mis años de universidad. Cambió la forma en que veía el mundo para siempre, catapultándome fuera de mi angustiosa y melancólica juventud hacia un camino de bendición cada vez mayor. Suena a que estoy bordeando los límites de una nueva forma de farsa milagrosa, ¿no? Bueno, ténganme paciencia, porque les aseguro que el punto de todo esto es agregar evidencia lógica a las antiguas frases que todos conocemos, para darles lo que considero mi Ciencia de la Felicidad.

En el momento de este descubrimiento personal, estaba persiguiendo una doble licenciatura en Ciencias de la Computación y Psicología. A parte de estos intereses, también tenía afinidad por Filosofía (Oriental) y Neurociencia. Esto me llevó a un semestre cargado de dos cursos de noveno ciclo de psicología, un curso de noveno ciclo de filosofía, y un curso de décimo ciclo de Inteligencia Artificial para biología y ciencia de la computación.

sinapsis
Sinapsis activándose en el cerebro

Esta sobrecarga de estudios rápidamente explotó mi cerebro por todos lados, pero cuando volví a juntar las piezas en mí, me encontré resoluto con razones lógicas acerca del optimismo y sobre remover de mi vida a las personas que les gustaba quejarse.

Sinapsis que se activan juntas, se conectan y se buscan juntas

Este subtítulo fue la primera frase que mi profesor de Inteligencia Artificial dijo a la clase, y hasta el día de hoy es una de las frases lógicas más profundas a la que me aferro para dictar las decisiones que tomo en mi vida. El principio es simple: A través de tu cerebro existe una colección de sinapsis (digamos, filamentos) separadas por espacio vacío llamado ‘hendidura sináptica’.

Cada vez que tienes un pensamiento, una sinapsis dispara químicos a través de la hendidura hacia otra sinapsis, construyendo así un puente sobre el cual una señal eléctrica pueda cruzar, llevando en su carga la información relevante de lo que estás pensando. Es muy similar a cómo los nervios llevan electricidad desde la sensación en tu pie todo camino arriba hasta tu cerebro donde realmente lo “sientes”.

“Tus pensamientos transforman tu cerebro, y en consecuencia cambian una construcción física de la realidad”.

Aquí lo importante: Cada vez que esta carga eléctrica es activada, las sinapsis crecen acercándose entre sí para disminuir la distancia que la carga tenga que cruzar. Este es un micro cósmico ejemplo de evolución, de adaptación. El cerebro está “recableando” su propio circuito, cambiándose físicamente a sí mismo, para hacer más fácil y más probable que las sinapsis compartan el enlace químico y así se conecten – en esencia, haciendo al pensamiento más fácil de activar.

pensamientos
Tus pensamientos reforman tu cerebro, así que piensa sabiamente

Por lo tanto, aquí la primera evidencia científica: tus pensamientos reforman tu cerebro, y así cambian una construcción física de la realidad. Deja digerir eso por un momento antes de continuar, porque si lo “piensas” bien, es realmente una bomba de lógica profunda.

 

El Camino Más Corto Gana La Carrera

Más allá del increíble hecho de que tu cerebro está siempre haciendo esto, cambiando y reformándose consistentemente con cada pensamiento, lo más emocionante es el hecho de que las sinapsis que has conectado más sólidamente (al pensar en algo con más frecuencia) vienen a representar tu personalidad por defecto: tu inteligencia, habilidades, capacidades y pensamientos más fácilmente accesibles (que son más o menos la fuente de tus habilidades al conversar).

Ahondemos más en la lógica detrás de esto. Imagina a dos parejas de personas lanzándose una pelota de ida y vuelta. Una pareja está separada por 3 metros, la otra a una distancia de 30 metros. Una persona de cada equipo lanza su pelota a su respectiva pareja en el mismo exacto momento a la misma exacta velocidad. El primer equipo que coja la pelota podrá decidir sobre tus decisiones personales y estado mental de pensamiento.

Entonces, ¿qué equipo cogerá la pelota primero? Físicas básicas de distancia, tiempo y velocidad nos dirán que siempre será la pareja separada por sólo 3 metros. Bueno, y así es básicamente cómo funcionan tus pensamientos. A través de la repetición del pensamiento, has llevado al par de sinapsis que representan tus propensiones cada vez más cerca a estar juntas, y cuando debas formar un pensamiento (y por lo tanto lanzar nuestra metafórica pelota de energía eléctrica), el pensamiento que gane es el que tiene menos distancia que recorrer, el que creará más rápido un puente entre las sinapsis.

Aceptación vs Arrepentimiento, Derivar vs Desear, Amor vs Miedo

En los tiempos de mi renacimiento universitario (cuando los pedazos de mi cerebro volvieron a mí), la Filosofía Occidental vino y me dio una especie de claridad y simplicidad absolutas que pude usar para reforzar mi nueva ideología.

Era simple, cada vez que una circunstancia se cruzaba en mi camino y traía una chance de pensar reactiva o negativamente, mis dos opciones eran simples: Amor o Miedo; Aceptación o Arrepentimiento; Derive o Deseo; Optimismo o Pesimismo.

Y ahora, amigos míos, tenemos nuevamente a nuestras dos parejas (de emociones) jugando a coger la pelota.

Naturalmente, por mi propio bienestar, me di cuenta que todo lo que quería hacer era mover al par de amorosos más cerca juntos para que siempre superen a la pareja pesimista y temerosa. Y así comencé a implementar una práctica en mi vida de amar todo lo que se cruce en mi camino, aceptándolo mientras renunciaba a la necesidad de control. Los budistas dicen que el universo está sufriendo, y yo creo que esto es porque el universo es caos, y por lo tanto por su propia naturaleza está fuera de nuestro control. Cuando tratamos de forzar deseos, nos vemos obligados a encontrar innumerables ocasiones donde el universo no coopera. Y entonces decidí dejar de desear hasta el punto de desapego.

caminos
(Este camino – Ese camino) Los pensamientos reactivos nos dejan con opciones directamente opuestas

Empecé a practicar la aceptación sobre la que hablan los budistas, a Derivar en el Tao, a aceptar el flujo natural con un amor optimista, a decirle a cada momento que cruzara mi camino, sea bueno o malo, “gracias a ti por la experiencia y la lección, y ahora trae el siguiente momento para poder darle el mismo amor”. Una y otra vez hice esto, moviendo esas sinapsis cada vez más cerca, hasta el punto donde cualquier sinapsis en mi cerebro asociada con tristeza, arrepentimiento, pesimismo, miedo, deseo, melancolía, depresión, etc., tenía menor y menor posibilidad de activarse antes que la sinapsis de amor me dé mi reacción, mis pensamientos, mi personalidad. Y así mi estado natural por defecto se convirtió en uno de optimismo y apreciación, y las ilusorias cargas pesadas que atribuía a mi existencia disminuyeron.

Ahora, como señalé, la naturaleza aprecia el caos, y nuestro cerebro no es diferente. Así que es importante aclarar que esto obviamente no es una práctica a prueba de tontos que erradicará completamente la negatividad de tu conciencia; algunas veces las emociones pesan demasiado y algunas veces el par que coja la carga química será el par negativo; pero, como cualquier músculo, si tú ejercitas lo suficiente esas sinapsis amorosas, te encontrarás en posesión de una nueva fuerza innata que hará el mundo brillar más hermoso y mucho más frecuentemente. También te encontrarás siendo mucho más feliz gracias a una mejor salud – punto al cual llegaré en un momento, pero antes tenemos otro asunto que discutir.

emparejamiento-neural
El “emparejamiento neural” causa que recibamos las frecuencias de otra persona

 

Neuronas-Espejo

Entonces, si tu mente no ha explotado ya cuando aprendiste que podías alterar la realidad con tus pensamientos, quizás quieras prepararte para lo que sigue. ¿Porque adivina qué? No son sólo tus pensamientos los que pueden alterar tu cerebro y cambiar esas sinapsis; los pensamientos de aquellos alrededor tuyo también pueden hacerlo.

Si hay alguna habilidad que realmente nos separa de nuestros primos primates, es la imaginación. Es la raíz de todo el arte y arquitectura, de las historias que formaron las religiones que ahora controlan la vida de millones – hasta el punto de ir a la guerra por sobre cuál historia es la “correcta”.

A pesar de esto, la imaginación nos permite vivir en el pasado y en el futuro, y al escapar del momento presente podemos usar nuestras memorias del pasado para predecir qué pasará en el futuro; por ejemplo: yo sé de una experiencia pasada que el fuego quema la piel, entonces sé dentro de mi ojo mental que si mantengo mi mano en un fuego perderé piel y carne. Esto es tan instintivo que ni siquiera nos damos cuenta que está pasando constantemente con cada símbolo que percibimos en nuestros momentos cotidianos. Pero es esta habilidad la que nos permite navegar en la complejidad de nuestra sociedad. Aún mejor es el hecho de que esta habilidad también funciona con las emociones, no sólo situaciones.

La premisa, nuevamente, es bastante simple: Cuando vemos a alguien experimentando una emoción (sea enojo, tristeza, alegría, etc.), nuestro cerebro “prueba” esa misma emoción para imaginar por lo que está pasando la otra persona. Y hace esto intentando activar las mismas sinapsis en tu propio cerebro para que puedas relacionarte con la emoción que estás observando. Esto es básicamente empatía. Es la forma cómo obtenemos la mentalidad de masas, donde una persona calmada puede, de repente, encontrarse cogiendo un hacha contra un enemigo en común, ya que fue influenciado por docenas de personas furiosas. Es nuestra bendición compartida en los festivales de música, o nuestra solidaridad en la tristeza durante las tragedias.

Pero es además tu noche en el bar con tus amigos que aman, aman y aman constantemente quejarse, así sea de su trabajo, de un hombre, del gobierno, de los defectos de sus otros supuestos amigos, o cualquier otra pequeña cosa que puedan desmenuzar para elevarse y darse a sí mismos la mal santificada sensación de validación mientras tú asientes con la cabeza en conformidad, agregando como un robot temeroso de pensar libremente: “Totalmente, hermano. Eso es una mierda”.

quejones
¿Cómo lidias con los quejones crónicos?

Pero no es una mierda. Es la vida, el caos, y si continuamente te rodeas con esta actitud, estás continuamente probando esta actitud al activar las sinapsis en tu cerebro. Y como expliqué antes, cada vez que disparas estas sinapsis, estás reformando tu cerebro. Esta es la razón de por qué es tan importante pasar tiempo con gente que te estimule, porque tus amigos están moviendo esas temerosas, cínicas, pesimistas sinapsis cada vez más cerca, haciendo de tu personalidad principal una tan harta y amarga como la de ellos. ¿Quieres ser feliz? Rodéate de personas felices que reconecten tu cerebro hacia el amor, no hacia el miedo de no ser validado por otros.

NO estoy diciendo que no estés ahí para amigos que estén pasando un duro momento y necesiten un oído o necesiten superar una situación difícil. Tampoco estoy diciendo que no puedas ser crítico acerca de los errores e injusticias en el mundo. El cambio positivo usualmente requiere de un pensamiento crítico.

El estrés te matará

Verás, el asunto acerca de toda esta negatividad, de arrepentirse, de apegarse a los deseos, de quejarse sin sentido acerca de cosas pasajeras, es que siempre seguirán pasando en una existencia donde el tiempo avanza – el punto es: todo esto causa estrés. Cuando tu cerebro está disparando estas sinapsis de enojo, estarás debilitando tu sistema inmune; estás aumentando tu presión sanguínea, incrementando así tu riesgo de un ataque cardíaco, obesidad y diabetes, y una gama de otras dolencias negativas – tal como lo confirman los especialistas en psicología:

“La hormona del estrés, el cortisol, es el enemigo público número uno. Científicos han sabido por años que un nivel elevado de cortisol: interfiere con el aprendizaje y la memoria, reduce las funciones inmunes y la densidad de los huesos, aumenta la subida de peso, presión de la sangre, colesterol, ataque cardíaco… La lista continúa y continúa. El estrés crónico y unos niveles altos de cortisol además aumentan el riesgo de depresión, enfermedad mental, y una menor esperanza de vida. Esta semana, dos distintos estudios fueron publicados, vinculando los elevados niveles de cortisol como un posible desencadenante de enfermedades mentales y disminución de la resiliencia – especialmente en la adolescencia. El cortisol se libera en respuesta al miedo o al estrés a través de las glándulas suprarrenales como parte del mecanismo instintivo animal de “luchar o huir”.

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En la Ciencia de la Felicidad, el amor conquista al miedo (y al estrés)

Y si necesitas mayor evidencia de los efectos dañinos del estrés, hay innumerables más estudios que muestran los impactos negativos del pesimismo, amargura, lamento y arrepentimiento en tu salud.

 

El fondo del asunto es este:

El universo es caótico, desde imparables supertormentas de viento y lluvia, a impredecibles accidentes de auto o hasta los caprichosos caprichos de nuestros semejantes cuyas verdades personales tienen la capacidad de dañar emocionalmente o incluso herir físicamente a otros. Y cada momento tiene el potencial de traerte cualquiera de estas cosas, cualquier pizca a lo largo del gradiente desde la felicidad que se alza con el espíritu y hasta la pena que agobia el alma.

Pero a pesar de lo que te depare el camino, tu elección es simple: Amor o Miedo. Y, por supuesto, entiendo que es difícil encontrar felicidad en esas noches cuando te sientes solo en el mundo, cuando un ser querido fallece, cuando fallas esa prueba o te despiden de ese trabajo; pero cuando esos momentos lleguen, tú no tienes que vivir en lamento y arrepentimiento por ellos, no tienes que darles constante atención negativa y permitir que reformen tu cerebro hasta el punto que te conviertan en un amargo, cansado y cínico viejo cascarrabias que ya no nota que el simple hecho de estar vivo significa que puede jugar felizmente en este campo de juego cósmico donde tienes el poder divino de la elección.

Lo que puedes decir es: “Sí, esto apesta, esto no es bueno. ¿Pero cuál es la lección? ¿Qué puedo tomar de esto para ser una mejor persona? ¿Cómo puedo conseguir fuerzas de esto y usarlas para acercarme a la felicidad en mi próximo momento?” Verás, una relación fallida o un mal día no tiene que ser un clavo en tus alas, puede ser una especie de prueba que te muestra qué te gusta y qué no te gusta, te puede mostrar las banderas rojas para que puedas evitarlas. Si había un aspecto de la personalidad de tu ex-pareja que te sacaba de tus casillas, entonces ahora tienes el regalo de saber que no quieres perder el tiempo con otra pareja que actúe de la misma manera.

Si estás atento a las lecciones de los fracasos, no hay ninguna razón para que no puedas lograr hacer de cada día, uno mejor que el anterior. Haz algo nuevo cada día, aprende su lección, elige el amor por encima del miedo, y haz que cada día más ames la vida. Mientras hagas esto en mayor medida, verás y apreciarás mejor la belleza de la existencia, y más feliz serás.

[Traducido de “The Science of Happiness: Why complaining is literally killing you”].

 

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